Sin embargo, cambió su postura cuando el apoyo a la ley dentro de su propio partido se hizo inevitable.

Al anunciar la firma, Trump afirmó que las revelaciones afectarían más a los demócratas, mencionando a figuras como Bill Clinton.

La ley exige la publicación de unos 300 gigabytes de datos, incluyendo registros de vuelos, correos electrónicos y comunicaciones de la investigación, aunque permite retener información que ponga en riesgo a víctimas o investigaciones activas. Esta excepción ha generado escepticismo, ya que el propio Trump ordenó a la fiscal general, Pam Bondi, abrir nuevas investigaciones sobre los vínculos de Epstein con sus rivales políticos, lo que podría usarse como justificación para mantener parte de los archivos en secreto. La presión para la publicación aumentó tras la difusión de correos donde Epstein insinuaba que Trump "sabía de las chicas".