Estas acciones, que incluyen redadas masivas y el uso de tácticas controvertidas, han generado temor en las comunidades migrantes y enfrentamientos legales con autoridades locales.

Los artículos describen operativos agresivos en ciudades como Chicago y Charlotte, este último bajo el nombre de "Operación Telaraña de Charlotte". Dichas redadas, lideradas por el comandante de la Patrulla Fronteriza Gregory Bovino, emplean tácticas como el uso de agentes enmascarados en vehículos sin identificar y han resultado en miles de arrestos. En Charlotte, más de 250 personas fueron detenidas, lo que provocó protestas, ausentismo escolar y cierres de negocios por temor. Aunque la administración alega que su objetivo son los criminales peligrosos, datos citados en un artículo indican que menos del 3% de los detenidos cerca de Chicago tenían antecedentes penales de alto riesgo.

La política también afecta a residentes legales, quienes son detenidos al reingresar al país por delitos menores ocurridos hace décadas.

En el ámbito legal, un tribunal federal de apelaciones bloqueó la política de "deportaciones rápidas" de Trump, y una jueza declaró ilegal el despliegue de la Guardia Nacional para "misiones no militares de disuasión del crimen" en Washington D.C.