Esta retórica ha provocado una fuerte condena y denuncias policiales por parte de los congresistas afectados, quienes reportan haber recibido amenazas.

La controversia se originó cuando seis legisladores demócratas, todos con experiencia militar o en agencias de inteligencia, publicaron un video en el que recordaban a los miembros de las fuerzas armadas su deber de "defender la Constitución" y "desobedecer órdenes ilegales". Aunque no especificaron a qué órdenes se referían, el mensaje se enmarca en un contexto de polémicos despliegues militares domésticos y operaciones en el Caribe.

La reacción de Trump fue inmediata y contundente, utilizando su plataforma Truth Social para calificar la acción de "COMPORTAMIENTO SEDICIOSO DE TRAIDORES" y cuestionar si deberían ser encarcelados, para luego añadir que dicho comportamiento es "castigable con la MUERTE". Los congresistas señalados, entre ellos Jason Crow y la senadora Elissa Slotkin, denunciaron haber recibido amenazas de muerte y de bomba, presentando denuncias formales. Acusaron al presidente de utilizar el Departamento de Justicia "como un arma" para silenciarlos. El Partido Demócrata calificó las declaraciones de Trump como "una absoluta canallada".