Ambos casos fueron percibidos por muchos como parte de una “campaña de represalia del presidente contra sus oponentes políticos”. La jueza desestimó los casos “sin perjuicio”, lo que teóricamente permite al Departamento de Justicia volver a presentarlos con un fiscal debidamente nombrado, aunque el plazo de prescripción podría ser un obstáculo.

Tras el fallo, Comey celebró la decisión en sus redes sociales, afirmando que el caso estaba “basado en malevolencia e incompetencia” y advirtió que “Donald Trump probablemente venga a por mí otra vez”.