La imposición original de aranceles había escalado la tensión entre las dos mayores economías del continente. Trump había añadido un 40% a un arancel base del 10%, llevando la tasa total al 50% para presionar a las instituciones brasileñas en favor de Bolsonaro, quien fue condenado por intentar un golpe de Estado. Sin embargo, tras la detención de Bolsonaro y un encuentro entre Trump y Lula en Malasia, descrito como cordial y con “gran química”, la administración estadounidense cambió de rumbo.

El jueves, Trump firmó una orden ejecutiva para retirar los aranceles más significativos.

La medida, que se aplica retroactivamente al 13 de noviembre, fue justificada por “avances iniciales en las negociaciones con el Gobierno de Brasil”. Este cambio de política también se produce en un momento en que la Casa Blanca enfrenta presiones internas para reducir el costo de vida en Estados Unidos, ya que los precios de productos como la carne de res y el café han subido considerablemente. Tras la decisión, Trump admitió su derrota en el intento de influir en la justicia brasileña y calificó el arresto de Bolsonaro como “una lástima”.