En paralelo a la presión diplomática, Estados Unidos ha ejecutado la “Operación Lanza del Sur”, un despliegue militar en el Caribe que incluye al portaaviones USS Gerald R. Ford, bombarderos B-52 y cazas F/A-18. En el marco de esta operación, se han realizado ataques contra presuntas “narcolanchas” que han dejado un saldo de más de 80 personas fallecidas, acciones que Caracas denuncia como “ejecuciones extrajudiciales”. En este contexto de alta tensión, Trump ha declarado que “podría hablar” con Maduro para “salvar muchas vidas”, afirmando que las cosas se pueden “hacer por las buenas” pero también “por las malas”.

Esta dualidad ha generado incertidumbre regional, llevando a aerolíneas internacionales a suspender vuelos a Venezuela tras una advertencia de la Administración Federal de Aviación (FAA) sobre una “situación potencialmente peligrosa”.