Antes de que pudiera responder, el presidente intervino con humor: “Está OK.

Puedes simplemente decir que sí.

¿De acuerdo?

Es más fácil que explicarlo.

No me importa”.

La reunión, que generó gran interés mediático, fue vista por analistas como una jugada pragmática de ambos líderes para encontrar un terreno común en la gobernabilidad de la ciudad más grande del país, a pesar de sus profundas diferencias ideológicas.