Sin embargo, cinco meses después, la estrategia ha cambiado drásticamente.

Tras la detención de Bolsonaro, la reacción de Trump fue moderada, calificando el hecho simplemente como “una lástima”.

Posteriormente, el mandatario estadounidense inició un diálogo con Lula, con quien tuvo un encuentro en Malasia en octubre que ambas partes calificaron de positivo.

Fruto de estas negociaciones, Trump firmó una orden ejecutiva para retirar los aranceles más significativos.

La medida se produce en un momento en que la Casa Blanca enfrenta una creciente presión para reducir el costo de vida en Estados Unidos, donde los precios de productos como la carne y el café han aumentado considerablemente. La decisión de Trump evidencia los límites de su capacidad para influir en los sistemas judiciales de otros países y su disposición a abandonar a aliados ideológicos en favor de acuerdos pragmáticos que beneficien sus intereses domésticos.