Sin embargo, el evento se convirtió en una plataforma para lanzar ataques y bromas contra sus adversarios políticos.
Durante el acto en la Rosaleda, Trump bromeó con que los pavos de este año deberían llamarse "Chuck y Nancy", en alusión a los líderes demócratas Chuck Schumer y Nancy Pelosi, pero inmediatamente añadió que "nunca perdonaría a esas personas".
También aprovechó para criticar al gobernador de Illinois, J.B.
Pritzker, a quien llamó "gran gordo y vago", en medio de su disputa por el despliegue de la Guardia Nacional en Chicago. En una referencia a su predecesor, Trump afirmó que los indultos de pavos otorgados por Joe Biden eran "totalmente inválidos" porque, según él, fueron firmados con un "bolígrafo automático" o "autopen", una acusación recurrente que utiliza para cuestionar la capacidad de Biden. La ceremonia, que suele ser un momento de ligereza política, reflejó el clima de confrontación que marca el segundo mandato de Trump. Los pavos indultados, Gobble y Waddle, criados en Carolina del Norte, pasarán el resto de sus vidas en la Universidad Estatal de Carolina del Norte. La tradición del indulto presidencial se formalizó en 1989 con George H.W. Bush, aunque sus orígenes se remontan a la época de Abraham Lincoln.












