El propio Trump ha amenazado con extender las operaciones a tierra “muy pronto”.

En respuesta, Caracas ha calificado las acciones de Washington como una “amenaza colonialista”, un “acto hostil, unilateral y arbitrario” y una “agresión ilegal”. El canciller venezolano, Yván Gil, denunció que la declaración de Trump suspendió de manera unilateral los vuelos de repatriación de migrantes venezolanos. En medio de la escalada, han surgido informes de una presunta llamada telefónica entre Trump y Maduro para explorar una posible reunión, en la que también habría participado el Secretario de Estado, Marco Rubio. Mientras algunos reportes sugieren que Trump advirtió a Maduro sobre el uso de la fuerza si no dejaba el poder, otros indican que se abrió la puerta a un diálogo para “salvar muchas vidas”. La comunidad internacional ha reaccionado con división; Cuba denunció una “persistente interferencia electromagnética” de EE.UU. sobre Venezuela, mientras que analistas, como Ileana Rodríguez del TEC de Monterrey, consideran el cierre del espacio aéreo como una medida de presión política.