Sin embargo, el evento, usualmente ligero y apolítico, fue utilizado por el mandatario para lanzar ataques contra sus adversarios demócratas y su predecesor, Joe Biden.
En el acto celebrado en la Rosaleda, Trump bromeó con que los pavos de este año deberían llamarse “Chuck y Nancy”, en alusión a los líderes demócratas Chuck Schumer y Nancy Pelosi, pero aclaró que “nunca podría indultarlos”. También aprovechó para invalidar simbólicamente los perdones otorgados por Biden a los pavos del año anterior, Peach y Blossom, argumentando que fueron firmados con un “bolígrafo automático” o 'autopen', una acusación recurrente que utiliza para cuestionar la capacidad de su predecesor. En la galería de retratos presidenciales, el de Biden fue reemplazado por una fotografía de una máquina de firmar. Además, Trump insultó al gobernador de Illinois, J.B.
Pritzker, llamándolo “gran gordo y vago”.
A pesar del tono político, Trump declaró a Gobble “incondicionalmente perdonado”.
Los dos pavos, criados en Carolina del Norte, pasarán el resto de sus vidas en la Universidad Estatal de Carolina del Norte. Esta ceremonia, oficializada en 1963 por John F. Kennedy, se ha convertido en una pintoresca tradición presidencial, aunque la de este año destacó por la marcada retórica partidista del presidente.












