Aunque se reconoce que México suministró más agua en el último año que en los cuatro anteriores juntos, la cantidad fue insuficiente para saldar el compromiso. En una reunión reciente, altos funcionarios estadounidenses “presionaron para que se entregaran los máximos suministros posibles a los usuarios de Texas”.

El presidente Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, han sido claros en que México debe compensar el déficit y presentar un plan confiable para el ciclo 2025-2030. Por su parte, el gobernador de Texas, Greg Abbott, declaró que “México debe rendir cuentas por sus continuos incumplimientos”. Del lado mexicano, el Consejo de Cuenca del Río Bravo y la comisionada de la CILA, Adriana Reséndez Maldonado, han señalado que, conforme al tratado, México tiene un nuevo ciclo de cinco años, hasta 2030, para reponer el faltante. Este argumento se basa en las condiciones de sequía severa que ha enfrentado la cuenca en la última década, lo que ha dificultado el cumplimiento de la cuota sin afectar el uso municipal y agrícola en el norte de México.