Las conversaciones, lideradas por el secretario de Estado Marco Rubio y el enviado especial Steve Witkoff, se han centrado en un controvertido borrador que, en su versión original, incluía importantes concesiones a Moscú. Las negociaciones se desarrollaron en Florida, donde una delegación estadounidense se reunió con representantes ucranianos.

El plan inicial de 28 puntos, redactado con aportes rusos, habría exigido que Kiev cediera el control de la región de Donetsk y que Estados Unidos reconociera de facto la soberanía rusa sobre Crimea, Donetsk y Lugansk, además de limitar el ejército ucraniano e impedir su ingreso a la OTAN. Tras las críticas de Kiev y Europa, el borrador fue modificado, aunque los detalles de la nueva versión de 19 puntos no se han hecho públicos.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, destacó el “tono constructivo” del diálogo, mientras que Rubio lo calificó como “productivo”, aunque reconoció que “hay más trabajo por hacer”.

La controversia aumentó con la filtración de una llamada donde Witkoff supuestamente aconsejaba a un funcionario ruso sobre cómo abordar a Trump para suavizar las negociaciones.

Trump restó importancia al hecho, calificándolo como “negociación estándar”.

Mientras tanto, el Kremlin confirmó que recibirá a Witkoff en Moscú para discutir la propuesta, pero ha puesto en duda la legitimidad de Zelenski para firmar un acuerdo definitivo y ha insistido en que el reconocimiento de sus conquistas territoriales es un “punto clave”.