El presidente Donald Trump elevó drásticamente la presión sobre Venezuela al declarar que el espacio aéreo “sobre y alrededor” del país sudamericano debe considerarse “cerrado en su totalidad”. La advertencia, dirigida a “aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas” a través de su red social Truth Social, ha sido interpretada como una amenaza directa y un paso más en la escalada de tensiones militares en el Caribe. El anuncio de Trump, del cual no ofreció más detalles operativos, se produce en un contexto de máxima hostilidad. Días antes, la Administración Federal de Aviación (FAA) de EE.UU. ya había instado a las aerolíneas a “extremar la precaución” al sobrevolar la zona debido al “empeoramiento de la situación de seguridad y la intensificación de la actividad militar”.
Esta alerta provocó que al menos seis aerolíneas internacionales, incluyendo Iberia, TAP y Avianca, suspendieran sus vuelos a Venezuela.
En respuesta, el gobierno de Nicolás Maduro revocó sus permisos de operación, acusándolas de sumarse a “acciones de terrorismo de Estado”. El gobierno venezolano condenó la declaración de Trump como una “amenaza colonialista” y un “acto hostil, unilateral y arbitrario” que viola el derecho internacional. El canciller Yván Gil afirmó que la medida también implicó la suspensión unilateral de los vuelos de repatriación de migrantes venezolanos desde Estados Unidos. La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) se sumó a la condena, mientras que líderes demócratas en EE.UU., como Chuck Schumer, acusaron a Trump de empujar al país hacia una guerra sin la autorización del Congreso.
En resumenLa declaración de Donald Trump sobre el cierre del espacio aéreo venezolano representa una escalada significativa en la confrontación con el gobierno de Nicolás Maduro. La medida, que sigue a una advertencia de la FAA y la suspensión de vuelos por parte de aerolíneas internacionales, ha sido condenada por Venezuela como una “amenaza colonialista” y ha generado críticas internas en EE.UU. por el riesgo de un conflicto militar no autorizado.