La relación entre Estados Unidos y Venezuela ha alcanzado un punto de máxima tensión, marcado por un despliegue militar estadounidense sin precedentes en el Caribe y la creciente retórica de una posible intervención. La administración Trump ha justificado sus acciones como una campaña contra el narcotráfico, mientras que el gobierno de Nicolás Maduro denuncia un intento de derrocamiento para apoderarse de sus recursos petroleros. El presidente Donald Trump ha convocado a su Consejo de Seguridad Nacional para definir los próximos pasos en su estrategia hacia Venezuela, en un contexto de creciente militarización. La Casa Blanca ha desplegado en la región una robusta presencia naval que incluye el portaaviones USS Gerald R. Ford, buques de guerra, un submarino nuclear y aviones de combate. Oficialmente, esta movilización forma parte de la “Operación Lanza del Sur”, una campaña contra lo que Washington denomina “narcoterrorismo”. En el marco de esta operación, las fuerzas estadounidenses han bombardeado más de 20 embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, causando más de 80 muertes. La administración Trump acusa a Maduro de liderar el “Cártel de los Soles”, una organización que designó recientemente como terrorista.
Trump ha intensificado la presión al advertir que las operaciones podrían extenderse a tierra “muy pronto” para detener a presuntos narcotraficantes venezolanos.
Por su parte, Nicolás Maduro ha respondido con movilizaciones cívico-militares, afirmando que Venezuela ha alcanzado un nivel de “capacidad defensiva integral” sin precedentes y que no cederá ante el “terrorismo sicológico”.
La situación ha generado preocupación en la región, con líderes como el presidente colombiano Gustavo Petro cuestionando los motivos de EE.
UU. y la OEA pidiendo prudencia para evitar una escalada bélica.
En resumenLa creciente presencia militar de EE. UU. en el Caribe, justificada como una lucha antinarcóticos, y las amenazas de operaciones terrestres en Venezuela han elevado la tensión a un nivel crítico. Mientras Trump se reúne con su equipo de seguridad para evaluar opciones, el gobierno de Maduro se prepara para una posible confrontación, generando incertidumbre y preocupación en toda la región.