Según Barbabella, las “imágenes cardiovasculares y abdominales eran perfectamente normales” y todos los órganos principales se veían “muy saludables y bien irrigados”.

El comunicado concluye que “todo lo evaluado está funcionando dentro de lo normal, sin ninguna inquietud sobre condiciones agudas o crónicas”. La publicación de estos resultados se produce después de que Trump evitara responder preguntas sobre el propósito de su visita sorpresa al centro médico Walter Reed. El propio presidente, al ser cuestionado, declaró que la resonancia no fue en el cerebro y que publicaría los resultados si se lo solicitaban. El informe médico llega en un contexto en el que la salud del presidente ha sido tema de debate, especialmente después de que se le diagnosticara insuficiencia venosa crónica durante el verano y se le observaran moretones en la mano, atribuidos por la Casa Blanca a la aspirina que toma.