UU., Steve Witkoff, y el presidente ruso, Vladimir Putin, en Moscú.

El plan inicial de 28 puntos, redactado por EE.

UU. sin la participación de sus aliados europeos, fue considerado muy favorable a Moscú, ya que exigía que Ucrania se retirara de la región de Donetsk y renunciara a unirse a la OTAN.

Tras las críticas de Kiev y Europa, el borrador fue modificado, aunque los detalles actuales siguen siendo inciertos. El presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió que un plan final “sólo puede finalizarse” con Kiev y los europeos “alrededor de la mesa”. Las conversaciones se producen en un momento delicado para el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, quien se encuentra debilitado por un escándalo de corrupción y enfrenta un avance de las fuerzas rusas en el frente. A pesar de los “avances significativos” reportados, una fuente cercana a la delegación de Kiev calificó el proceso como “difícil” y señaló que “la búsqueda de fórmulas y soluciones continúa”.