Delegaciones de alto nivel de Estados Unidos y Ucrania se reunieron en Florida para continuar las negociaciones sobre un plan de paz propuesto por Washington para poner fin a la guerra con Rusia. Aunque ambas partes calificaron las conversaciones como “productivas”, persisten puntos de desacuerdo y la presión sobre el gobierno ucraniano aumenta tanto en el frente militar como en el político. Las negociaciones, lideradas por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el secretario del Consejo de Seguridad de Ucrania, Rustem Umerov, buscan concretar un acuerdo antes de una reunión clave entre el enviado especial de EE.
UU., Steve Witkoff, y el presidente ruso, Vladimir Putin, en Moscú.
El plan inicial de 28 puntos, redactado por EE.
UU. sin la participación de sus aliados europeos, fue considerado muy favorable a Moscú, ya que exigía que Ucrania se retirara de la región de Donetsk y renunciara a unirse a la OTAN.
Tras las críticas de Kiev y Europa, el borrador fue modificado, aunque los detalles actuales siguen siendo inciertos. El presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió que un plan final “sólo puede finalizarse” con Kiev y los europeos “alrededor de la mesa”. Las conversaciones se producen en un momento delicado para el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, quien se encuentra debilitado por un escándalo de corrupción y enfrenta un avance de las fuerzas rusas en el frente. A pesar de los “avances significativos” reportados, una fuente cercana a la delegación de Kiev calificó el proceso como “difícil” y señaló que “la búsqueda de fórmulas y soluciones continúa”.
En resumenEstados Unidos impulsa activamente un plan de paz para Ucrania, pero las negociaciones son complejas y enfrentan la presión de los avances militares rusos y las divisiones políticas. Aunque se han logrado progresos, la viabilidad de un acuerdo final dependerá de la capacidad de alinear las posturas de Ucrania, los aliados europeos y, en última instancia, Rusia.