Trump defendió estas acciones y anunció su expansión, afirmando que las operaciones en tierra serían "mucho más fáciles" y que comenzarían "muy pronto", ya que su gobierno conoce "dónde viven los malos".
La amenaza se extendió a otros países, sugiriendo que Colombia también podría ser objetivo por la producción de cocaína.
Esta declaración provocó una dura respuesta del presidente colombiano, Gustavo Petro, quien advirtió: "no amenace a nuestra soberanía, porque despertará al Jaguar".
La tensión diplomática se vio reflejada en la intervención del Papa León XIV, quien instó a buscar el diálogo o presiones económicas en lugar de ataques. En el plano diplomático, se reveló que Trump sostuvo una llamada telefónica con Nicolás Maduro, en la que le habría dado un ultimátum de una semana para abandonar el poder, rechazando las condiciones del líder venezolano, como una amnistía global y mantener el control de las fuerzas armadas. Tras el vencimiento del plazo, Trump declaró el espacio aéreo venezolano como "cerrado en su totalidad", una medida que Venezuela denunció como una "amenaza colonialista". En Estados Unidos, el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, advirtió que su bancada buscaría activar una resolución de poderes de guerra para bloquear cualquier acción militar no autorizada por el Congreso.












