Durante una reunión de gabinete, Trump expresó su desdén por los inmigrantes de Somalia, declarando: "Su país no sirve por una razón. Su país apesta y no los queremos en nuestro país".

Esta retórica se ha intensificado tras acusaciones infundadas, publicadas por un medio conservador, que afirman que dinero de programas sociales de Minnesota ha sido desviado al grupo terrorista Al Shabab. Como respuesta, Trump prometió en redes sociales enviar a los somalíes "de vuelta a de donde vinieron". La administración también se prepara para una operación de control migratorio en el área de Minneapolis-St. Paul, que se centrará en personas con órdenes de deportación. Además, Trump ha renovado sus críticas hacia la congresista demócrata Ilhan Omar, de origen somalí, a quien calificó de "basura" junto con sus amigos. La respuesta de Omar fue contundente: "Su obsesión conmigo es espeluznante.

Espero que reciba la ayuda que desesperadamente necesita". Líderes locales como el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, rechazaron las declaraciones del presidente, defendiendo las contribuciones de la comunidad somalí y prometiendo que la policía local no colaborará con los agentes federales de inmigración.