Previamente, la delegación ucraniana sostuvo conversaciones con funcionarios estadounidenses en Florida, donde se lograron "avances significativos", pero sin resolver desacuerdos fundamentales.

Uno de los principales escollos es la exigencia de Moscú de que Kiev ceda el 30% restante de la región de Donetsk que no controla, una condición que Ucrania considera inaceptable por razones constitucionales y de apoyo popular. Por su parte, la administración Trump ha mostrado su interés en poner fin al apoyo "interminable" a Kiev, citando preocupaciones sobre corrupción y el uso indebido del dinero de los contribuyentes estadounidenses. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha calificado el plan revisado como potencialmente "viable" y espera "señales" de la reunión en Moscú para continuar con el proceso diplomático.