“Todo lo evaluado está funcionando dentro de lo normal, sin ninguna inquietud sobre condiciones agudas o crónicas”, concluye el informe.

La visita sorpresa de Trump al centro médico Walter Reed en octubre había generado interrogantes, ya que se realizó fuera de su examen anual habitual. El propio presidente, al ser cuestionado, afirmó que publicaría los resultados y bromeó diciendo que la resonancia no fue en el cerebro porque ya había aprobado un test cognitivo “con nota perfecta”. La publicación de los resultados se produce en un contexto de escrutinio político, donde la salud y capacidad del presidente han sido cuestionadas por figuras de la oposición. Previamente, la Casa Blanca había atribuido moretones en la mano de Trump al uso de aspirina y confirmó un diagnóstico de insuficiencia venosa crónica, una condición común en adultos mayores que, según los médicos, está siendo manejada.