Esta postura amenaza la estabilidad de las cadenas de suministro y las inversiones en la región de América del Norte. En declaraciones que coincidieron con el inicio de consultas públicas de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) sobre el funcionamiento del acuerdo, Trump dejó abiertas sus opciones. “Lo dejaremos expirar o tal vez lleguemos a otro acuerdo con México y Canadá”, afirmó, refiriéndose al proceso de revisión de 2026, en el cual los tres países deben decidir si prolongan la vigencia del tratado de 2036 a 2042. El mandatario reiteró su retórica habitual, acusando a sus socios comerciales de haberse aprovechado de Estados Unidos en el pasado debido a un liderazgo “estúpido”. “México y Canadá se han aprovechado de Estados Unidos, como casi todos los demás países”, declaró.

Estas afirmaciones contrastan con el hecho de que el T-MEC, que entró en vigor en 2020, fue negociado y promulgado por su propia administración y es considerado uno de sus principales logros legislativos.

La USTR ha iniciado tres días de audiencias para escuchar a 89 representantes de grupos empresariales, sindicales y ciudadanos. Entre los participantes se encuentran poderosas organizaciones como la US Chamber of Commerce y la National Association of Manufacturers, que, si bien abogan por la permanencia del tratado, han expresado serias críticas sobre lo que consideran incumplimientos por parte de México en materia energética, judicial y de organismos autónomos, argumentando que violan los términos del acuerdo.