Estos despliegues han provocado que residentes latinos eviten salir de sus hogares por temor a ser detenidos.

La retórica presidencial también se ha endurecido, con Trump llamando “basura” a los inmigrantes somalíes y exigiendo su deportación.

En un movimiento de gran alcance, el gobierno suspendió el procesamiento de solicitudes de ciudadanía y residencia para migrantes de 19 naciones, incluyendo Cuba, Haití y Venezuela, tras un tiroteo cerca de la Casa Blanca perpetrado por un ciudadano afgano. A raíz de este incidente, Trump prometió “pausar permanentemente la migración de todos los países del tercer mundo”. Además, la Casa Blanca no ha descartado la posibilidad de que agentes de inmigración (ICE) realicen detenciones dentro de los estadios durante la Copa del Mundo de 2026. Andrew Giuliani, director del grupo de trabajo para el torneo, declaró que el presidente “no descarta nada que pudiera ayudar a hacer seguros a los ciudadanos estadounidenses”. Estas políticas han sido descritas por defensores de los derechos humanos como un “castigo colectivo” que socava la seguridad pública al disuadir a las víctimas de crímenes de colaborar con la policía.