Sin embargo, esta doctrina ha sido rechazada por expertos en derecho internacional.
La controversia alcanzó su punto álgido con el ataque del 2 de septiembre, cuando, según informes de prensa como The Washington Post, se emitió una orden verbal de “matar a todos” los tripulantes de una embarcación. Tras un primer impacto de misil, se habría ordenado un segundo ataque para eliminar a dos sobrevivientes que se aferraban a los restos.
Este hecho ha provocado una investigación bipartidista en el Congreso.
Legisladores demócratas como Adam Smith describieron a los sobrevivientes como “dos personas sin camisa que se aferraban a la proa de un barco volcado e inoperable”, mientras que el republicano Tom Cotton afirmó que estaban “tratando de voltear una lancha cargada de drogas”. El almirante Frank M. Bradley, quien según la Casa Blanca ordenó el segundo ataque, negó ante el Congreso haber recibido una orden directa de Hegseth para “matar a todos”. La legalidad de estas acciones es cuestionada, ya que el propio manual del Pentágono prohíbe atacar a náufragos o individuos fuera de combate. Además, la familia de un pescador colombiano fallecido en uno de los ataques presentó una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aumentando la presión legal sobre la administración.












