El DHS afirmó que el objetivo son individuos con antecedentes por delitos como robo o agresión, aunque datos del Instituto Cato indican que casi el 70% de los detenidos por ICE en el último año no tienen condenas. El despliegue ha generado temor en las comunidades latinas, llevando a residentes a evitar salir de sus hogares y a que negocios anuncien cierres temporales.

Paralelamente, se activó un operativo en Minneapolis, centro de la diáspora somalí en EE. UU., poco después de que Trump arremetiera contra esta comunidad y la congresista de origen somalí, Ilhan Omar, refiriéndose a ellos como “basura”. En Arkansas, otro foco de las redadas, se han reportado detenciones de personas con residencia legal, como el caso de la mexicana Cristina Osornio, quien posee una 'green card'. Estos operativos, que en ocasiones involucran a agentes enmascarados en vehículos sin identificación, han sido descritos por activistas como una muestra de “crueldad y caos”.