El catalizador de esta expansión parece ser el ataque perpetrado por un ciudadano afgano que llegó a EE.

UU. en 2021 bajo un programa de reasentamiento.

Tras la agresión, Trump prometió suspender de forma “permanente” la migración procedente de “países del tercer mundo”. Actualmente, Estados Unidos mantiene una proclamación que prohíbe el ingreso de ciudadanos de 12 naciones y restringe el de otras siete, afectando tanto a inmigrantes como a visitantes temporales.

Medios estadounidenses, citando fuentes internas del Departamento de Estado, han adelantado que la lista podría crecer hasta incluir 36 países adicionales.