La conversación también abordó temas comerciales.

Lula agradeció a Trump por eliminar aranceles adicionales a productos brasileños como el café y la carne, aunque señaló que aún quedan productos con tarifas que deben discutirse. Trump, por su parte, calificó la conversación como “muy buena” y mencionó que hablaron de “comercio” y “sanciones”. La relación entre ambos países se había tensado después de que Trump impusiera aranceles punitivos en represalia por el proceso judicial contra su aliado, el expresidente Jair Bolsonaro.

Sin embargo, un encuentro previo entre los mandatarios sentó las bases para un deshielo.

La llamada se produce mientras Estados Unidos mantiene un intenso despliegue militar en el Caribe, que el gobierno venezolano de Nicolás Maduro considera una amenaza de derrocamiento.

Aunque Lula había expresado su preocupación por esta presencia militar, las comunicaciones oficiales sobre la llamada no mencionaron a Venezuela.