El mandatario reiteró su retórica proteccionista, acusando a ambos socios comerciales de haberse “aprovechado de Estados Unidos”, aunque culpó a administraciones anteriores, a las que calificó de estar dirigidas por “personas estúpidas”. La amenaza fue reforzada por el representante comercial de la Casa Blanca, Jamieson Greer, quien confirmó que retirarse del tratado “siempre es un escenario” posible. A pesar de las advertencias, el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, aseguró no tener “ninguna señal” que indique que el acuerdo no continuará, destacando que el proceso de consultas en EE.

UU. sigue en marcha.

En México, según Ebrard, alrededor del 90% de los sectores consultados apoyan la permanencia del T-MEC. Durante las audiencias en la Oficina del Representante Comercial de EE. UU. (USTR), diversas organizaciones agrícolas estadounidenses, como la Asociación Nacional de Productores de Maíz, urgieron a la administración Trump a prorrogar el tratado hasta 2042, calificándolo como un “éxito rotundo” y clave para su competitividad global. Sin embargo, otros grupos empresariales presentaron quejas sobre reformas recientes en México, como la judicial y la energética, que consideran que socavan los compromisos del país bajo el acuerdo.