Un aspecto notable del pacto es su componente económico, que concede a Estados Unidos “acceso preferencial a minerales estratégicos de la región”. Trump bromeó al respecto, diciendo que los países africanos ahora “van a pasar mucho tiempo abrazándose, tomándose de la mano y aprovechándose económicamente de Estados Unidos”. Los presidentes Tshisekedi y Kagame agradecieron la participación de Trump, pero aclararon que la responsabilidad del éxito del acuerdo recae en ellos.

“Depende de nosotros en África trabajar con nuestros socios para consolidar y ampliar esta paz”, aseguró Kagame.

El conflicto en el este de la RDC, activo desde 1998, se ha visto alimentado por grupos rebeldes como el Movimiento 23 de Marzo (M23), que según la ONU cuenta con el respaldo de Ruanda.