Andrew Giuliani, director ejecutivo del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el evento, fue tajante al ser cuestionado sobre si se garantizarían “zonas seguras” para espectadores indocumentados dentro de los estadios.

“El presidente no descarta nada que pudiera ayudar a hacer seguros a los ciudadanos estadounidenses. Lo que no toleraremos serán alborotadores que amenacen la seguridad”, sentenció Giuliani.

Para los inmigrantes sin estatus legal que ya residen en EE. UU. y deseen asistir a los partidos, el funcionario sugirió una ruta que muchos consideran inviable: salir del país para solicitar un ingreso legal posterior. Aunque se ha prometido agilizar las citas para la visa a quienes tengan boletos para los partidos, Giuliani enfatizó que “cada decisión sobre un visado es una decisión de seguridad nacional”. Esta política ya ha tenido repercusiones, como la negativa de visas a varios integrantes de la delegación de Irán, lo que provocó que el país anunciara que no asistirá al sorteo. La advertencia sobre las redadas se enmarca en una ofensiva más amplia de la administración contra la inmigración, que incluye el despliegue de agentes federales en ciudades demócratas y un endurecimiento general de la aplicación de la ley migratoria.