Para los demás casos, el comité recomienda a los padres consultar con un médico para decidir “si desean vacunar al bebé y cuándo”.

Anteriormente, la política de vacunación universal al nacer buscaba prevenir el contagio madre-hijo en casos no diagnosticados y fue clave para la práctica erradicación de la enfermedad en personas jóvenes en Estados Unidos. El presidente Trump calificó la medida como “una decisión muy buena” en su red social Truth Social.

Sin embargo, la comunidad médica reaccionó con alarma.

La Academia Americana de Pediatría emitió un comunicado en el que su presidenta, Susan J. Kressly, afirmó: “Esta recomendación irresponsable y deliberadamente engañosa provocará más infecciones de hepatitis B en bebés y niños”. Miembros disidentes del propio comité, como el doctor Cody Meissner, también se opusieron, advirtiendo que “al modificar la formulación de esta recomendación, estamos causando daño”.