Las negociaciones han incluido múltiples reuniones y llamadas telefónicas entre los representantes estadounidenses, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski y el presidente ruso Vladímir Putin.

Zelenski calificó un diálogo telefónico con Witkoff y Kushner como "largo y sustancial", donde se abordaron puntos clave "que podrían garantizar un fin del derramamiento de sangre".

Por su parte, Putin, tras una reunión de cinco horas con los enviados de Trump en Moscú, describió las conversaciones como "necesarias" y "útiles", aunque admitió que algunas propuestas eran "inaceptables" para el Kremlin. El plan de paz original de Estados Unidos, de 28 puntos, fue criticado por ser demasiado favorable a Moscú, lo que llevó a enmiendas tras discusiones con Ucrania y sus aliados europeos. A pesar de los avances, persisten diferencias fundamentales, especialmente sobre la cesión de territorios ucranianos a Rusia. El embajador de Estados Unidos ante la OTAN, Matthew Whitaker, declaró que la paz está "más cerca que nunca", pero advirtió que no será "a cualquier precio", reflejando la complejidad de las negociaciones en curso.