El gobierno de Donald Trump ha publicado una nueva Estrategia de Seguridad Nacional que marca un giro radical en su política exterior, abogando por la restauración del predominio estadounidense en América Latina a través de una versión actualizada de la Doctrina Monroe. Esta doctrina busca consolidar la hegemonía de Washington en el hemisferio y limitar la influencia de potencias externas. El documento, titulado “Estrategia Nacional de Seguridad”, establece una doctrina de “America First 2.0” que prioriza la soberanía, el poder militar y la autosuficiencia económica. Uno de sus pilares es la aplicación de un “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe de 1823, con el objetivo explícito de reafirmar a Estados Unidos como la “potencia preeminente en el hemisferio occidental”.
La estrategia busca que los países latinoamericanos sean “razonablemente estables y bien gobernados para prevenir y desalentar la migración masiva” hacia territorio estadounidense.
Además, Washington se propone “negar a competidores de fuera del hemisferio la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos vitales”, en una clara referencia a la influencia de China, Rusia e Irán. Esta política contempla un “reajuste” de la presencia militar en la región para combatir la migración irregular y el narcotráfico. La nueva doctrina ha generado preocupación en América Latina por su carácter intervencionista, mientras que Rusia la ha acogido favorablemente, considerándola “globalmente conforme” a su visión.
La estrategia también adopta una retórica de ultraderecha europea al describir a Europa como una “civilización en riesgo” de desaparición debido a sus políticas migratorias y a la influencia de organismos transnacionales, redefiniendo al continente de aliado a rival.
En resumenLa nueva Estrategia de Seguridad Nacional formaliza una política exterior intervencionista y nacionalista, centrada en reafirmar la hegemonía de Estados Unidos en América Latina mediante una reactivación de la Doctrina Monroe. Este enfoque prioriza el control migratorio y la contención de potencias rivales, al tiempo que redefine drásticamente la relación con Europa.