Un informe del Inspector General del Pentágono concluyó que Hegseth puso en riesgo la seguridad operativa al compartir información sensible sobre ataques aéreos planeados en Yemen a través de Signal, una aplicación de mensajería no clasificada. Aunque el informe señaló que violó la política del Pentágono, también indicó que no compartió información clasificada como tal, lo que llevó al portavoz del Pentágono a declarar una “exoneración total”.
Sin embargo, la controversia más grave gira en torno a la campaña naval en el Caribe.
Hegseth ha defendido enérgicamente los ataques, que han dejado más de 80 muertos, afirmando que “apenas han comenzado”. La polémica se agudizó tras reportes de que se ordenó un segundo ataque para eliminar a los sobrevivientes de un bombardeo inicial el 2 de septiembre. Hegseth culpó a “la confusión de la guerra” y afirmó no haber visto personalmente a nadie con vida. Aunque la Casa Blanca responsabilizó al almirante al mando, legisladores de ambos partidos han sugerido que la acción podría constituir un crimen de guerra y han iniciado investigaciones.
El propio Trump se ha distanciado del segundo ataque, afirmando: “Yo no habría querido eso”.












