Estas declaraciones, que apuntan directamente a Venezuela y Colombia, marcan una posible expansión de su ofensiva más allá de los ataques marítimos ya en curso. Durante una reunión de gabinete, Trump afirmó que la siguiente fase de su estrategia antidrogas incluirá ataques en tierra, los cuales considera “mucho más fáciles” que las operaciones navales. “Conocemos las rutas que toman.

Lo sabemos todo sobre ellos. Sabemos dónde viven los malos.

Y vamos a empezar con eso también muy pronto”, declaró el mandatario.

Trump justificó esta escalada argumentando que el flujo de drogas por vía marítima ha disminuido un 94% gracias a los bombardeos a “narcolanchas”. Además, advirtió que “cualquier país” que produzca y venda drogas a Estados Unidos “está sujeto a ataques”, mencionando explícitamente a Colombia: “He oído que Colombia, el país de Colombia, produce cocaína”.

Estas amenazas han provocado una enérgica respuesta del presidente colombiano, Gustavo Petro, quien pidió a Trump no amenazar la soberanía de su país, afirmando que “atacar nuestra soberanía es declarar guerra”.

El Papa León XIV también intervino, pidiendo a Estados Unidos priorizar el diálogo y la presión económica sobre la acción militar. La posibilidad de incursiones terrestres se enmarca en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional, que busca reafirmar la hegemonía estadounidense en la región y combatir amenazas como el narcotráfico, incluso con “el uso de fuerza letal”.