La estrategia también es explícitamente intervencionista al afirmar que se recompensará a gobiernos, partidos y movimientos que “estén alineados con nuestros principios y estrategia”.

Este enfoque ya se ha reflejado en la intervención de Trump en los comicios de Argentina y Honduras. La política exterior también se extiende a Europa, donde el documento adopta una retórica de extrema derecha al advertir sobre una posible “desaparición de la civilización” europea debido a políticas migratorias.

Esto ha provocado críticas de líderes europeos como Antonio Costa, presidente del Consejo de Europa, quien recomendó a Trump no interferir en asuntos internos. China, por su parte, es identificada como un competidor económico principal, y Beijing ha respondido llamando a la cooperación en lugar de la confrontación.