La administración de Donald Trump presentó una nueva Estrategia de Seguridad Nacional que marca un giro radical en su política exterior, resucitando explícitamente la Doctrina Monroe. Este enfoque prioriza la hegemonía de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental, con un claro objetivo de contrarrestar la influencia de potencias extrarregionales como China. El documento, titulado “Estrategia Nacional de Seguridad”, redefine el papel global de Estados Unidos bajo una doctrina de “America First 2.0”, que se basa en la soberanía, el poder militar y la autosuficiencia económica. La estrategia establece un “Corolario Trump” a la doctrina de 1823, reafirmando que América Latina es una esfera de influencia exclusiva de Washington. El texto declara que se negará a “competidores no hemisféricos la habilidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de adueñarse, o estratégicamente controlar bienes vitales en nuestro Hemisferio”. Para lograrlo, se propone un “reajuste” de la presencia militar estadounidense en la región para enfrentar “amenazas urgentes” como la migración y el narcotráfico, contemplando “despliegues enfocados para asegurar la frontera y derrotar a cárteles, incluyendo el uso de fuerza letal cuando sea necesario”.
La estrategia también es explícitamente intervencionista al afirmar que se recompensará a gobiernos, partidos y movimientos que “estén alineados con nuestros principios y estrategia”.
Este enfoque ya se ha reflejado en la intervención de Trump en los comicios de Argentina y Honduras. La política exterior también se extiende a Europa, donde el documento adopta una retórica de extrema derecha al advertir sobre una posible “desaparición de la civilización” europea debido a políticas migratorias.
Esto ha provocado críticas de líderes europeos como Antonio Costa, presidente del Consejo de Europa, quien recomendó a Trump no interferir en asuntos internos. China, por su parte, es identificada como un competidor económico principal, y Beijing ha respondido llamando a la cooperación en lugar de la confrontación.
En resumenLa reactivación de la Doctrina Monroe formaliza una política exterior intervencionista y nacionalista de la administración Trump para América Latina. La estrategia busca consolidar la hegemonía estadounidense, contrarrestar a China y alinear a los países de la región a sus intereses mediante incentivos y presión, centrando sus exigencias en el control migratorio y la lucha contra el narcotráfico.