Legisladores demócratas como Adam Smith y Jim Himes, quienes han visto el video clasificado, describen la acción como “profundamente impactante” y aseguran que los sobrevivientes “apenas estaban con vida, y mucho menos participando en hostilidades”.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha defendido las operaciones, declarando que “apenas hemos comenzado a atacar barcos narco”. Aunque el almirante Frank Bradley negó haber recibido una orden directa de “matar a todos”, reconoció que ordenó el segundo ataque para cumplir con la directiva de Hegseth de hundir el barco y destruir la droga. La Casa Blanca no ha presentado evidencia pública que vincule a las embarcaciones destruidas con cargamentos de narcóticos. La situación ha elevado la tensión con países de la región, particularmente con Venezuela, cuyo gobierno considera la operación un pretexto para un cambio de régimen. La familia de un pescador colombiano fallecido en uno de los ataques ya presentó una denuncia ante la CIDH por ejecución extrajudicial.