El presidente estadounidense afirmó que “muy pronto” comenzarán ataques en tierra, declarando: “Conocemos las rutas que toman.
Lo sabemos todo sobre ellos. Sabemos dónde viven los malos”.
Esta escalada retórica se complementó con la advertencia de que cualquier país que produzca y venda drogas a Estados Unidos, mencionando a Colombia, está “sujeto a ataques”.
En medio de estas tensiones, se confirmó una llamada telefónica entre Trump y Maduro.
El líder venezolano la describió como “cordial” y un posible paso hacia el diálogo, mientras que reportes de medios estadounidenses, citando al senador Markwayne Mullin, indican que Trump le ofreció a Maduro una salida segura del país, posiblemente a Rusia, oferta que fue rechazada. Maduro, por su parte, ha respondido con firmeza, asegurando que “jamás me van a sacar del poder” y que Venezuela ha alcanzado una “capacidad defensiva integral” sin precedentes.
Caracas ha denunciado el despliegue militar estadounidense como una “amenaza máxima” y un intento de “cambio de régimen”, llevando el caso ante la Corte Penal Internacional.












