Estas declaraciones se produjeron justo cuando la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) iniciaba audiencias públicas para evaluar el funcionamiento del tratado. Durante estas audiencias, diversos sectores, especialmente el agrícola, expresaron un fuerte apoyo a la continuidad del acuerdo.
Organizaciones como la Asociación Nacional de Productores de Maíz urgieron a la administración a prorrogar la vigencia del T-MEC hasta 2042, argumentando que es clave para su competitividad global. Sin embargo, también surgieron quejas del sector privado estadounidense sobre reformas en México, como la judicial y la energética, que consideran socavan los compromisos del país bajo el tratado.
A pesar de las amenazas de Trump, el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, aseguró que el proceso de revisión continúa y que no ha recibido “ninguna señal” de que el acuerdo no vaya a seguir adelante, destacando que el 90% de las aportaciones en las consultas mexicanas apoyan su permanencia. La postura de Trump mantiene en vilo a industrias clave como la automotriz, agrícola y textil, que dependen de la estabilidad del acuerdo comercial para sus cadenas de suministro integradas.












