En una entrevista con Politico, Trump fue directo al afirmar sobre Maduro: “Sus días están contados”.
Cuando se le preguntó si podía descartar una intervención con tropas estadounidenses, evadió una respuesta directa, señalando: “No quiero confirmarlo ni descartarlo. No quiero hablar de eso”.
Esta ambigüedad estratégica mantiene la amenaza militar como una opción viable. Desde mediados de año, la administración Trump ha desplegado una presencia militar sin precedentes en la región a través de la operación “Lanza del Sur”. Dicha operación ha incluido la destrucción de una veintena de embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, resultando en la muerte extrajudicial de más de 80 personas a las que Washington califica de “narcoterroristas”. Trump ha reiterado que los ataques contra el narcotráfico “pronto” se llevarán a cabo también por tierra dentro de Venezuela. Esta escalada ha sido denunciada por Caracas como una “escalada guerrerista”, y ha recibido el respaldo de aliados como Irán, que reiteró su apoyo a Maduro ante las “provocaciones hostiles” de Estados Unidos. A pesar de la retórica beligerante, los reportes también indican que en noviembre se produjo una conversación telefónica “cordial” entre Trump y Maduro, donde el presidente estadounidense expresó su deseo de que Maduro renuncie, aunque sin fijar un ultimátum, dejando abiertos futuros contactos.












