Sin embargo, la política también se ha extendido a ámbitos más controvertidos. Se han retirado visados a estudiantes que participaron en protestas universitarias contra la ofensiva israelí en Gaza, y se ha confirmado que haber trabajado en plataformas de moderación de contenido o verificación de información puede ser motivo de denegación, bajo la instrucción de prohibir la entrada a quienes “censuren a los estadounidenses”. La medida más drástica fue la suspensión de todos los procesos de inmigración para 19 países considerados de “alto riesgo”, justificada por la administración tras un tiroteo en Washington D.C.

que involucró a un ciudadano afgano.

Esta pausa afecta solicitudes de residencia permanente, naturalización y asilo, dejando en el limbo a miles de personas que ya se encuentran en Estados Unidos. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, incluso ha sugerido ampliar la prohibición de viaje a más de 30 países, argumentando que aquellos gobiernos que no pueden proporcionar información fiable sobre sus ciudadanos representan un riesgo para la seguridad de EE.UU.