Esta presión comercial por un tema hídrico ha generado una nueva tensión en la relación bilateral, obligando a ambos gobiernos a negociar para evitar una escalada. En una publicación en su red social Truth Social, Trump acusó a México de violar el acuerdo, afirmando que el país ha acumulado un déficit de más de mil millones de metros cúbicos en los últimos cinco años. Exigió la liberación de más de 200 millones de metros cúbicos antes de finales de año, argumentando que la demora “está perjudicando gravemente nuestros hermosos cultivos y ganado de Texas”.

La amenaza fue contundente: “Por eso he autorizado la documentación para imponer un arancel del 5 por ciento a México si no libera el agua inmediatamente”.

El tratado estipula que México debe enviar a Estados Unidos un promedio de 432 millones de metros cúbicos anuales de agua del Río Bravo, mientras que Estados Unidos envía a México mil 850 millones de metros cúbicos del Río Colorado. El gobierno mexicano ha respondido que el incumplimiento se debe a una “sequía extraordinaria” que afecta al país y que el propio tratado contempla que los faltantes por sequía se pueden reponer en el ciclo siguiente. La presidenta Claudia Sheinbaum y la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) han confirmado que se mantienen negociaciones con sus contrapartes estadounidenses, buscando “el mejor acuerdo posible” que respete el derecho humano al agua para las ciudades mexicanas y considere las limitaciones de infraestructura.