La administración de Donald Trump ha presentado una nueva Estrategia de Seguridad Nacional que formaliza un giro radical en la política exterior estadounidense, abogando por la restauración del “predominio estadounidense en América Latina” mediante la resurrección explícita de la Doctrina Monroe de 1823. Este documento de 33 páginas, concebido bajo la visión “America First 2.0”, redefine el papel global de Estados Unidos con un fuerte énfasis en la soberanía, el poder militar y la contención de la influencia de “competidores no hemisféricos” como China en la región. La estrategia establece un “Corolario Trump” a la doctrina, cuyo objetivo es asegurar que los países de América Latina sean “razonablemente estables y bien gobernados para prevenir y desalentar la migración masiva” hacia Estados Unidos.
Para lograrlo, Washington “recompensará” a gobiernos y partidos alineados con sus principios.
El documento también contempla un “reajuste” de la presencia militar estadounidense para enfocarse en amenazas regionales como el narcotráfico y la migración irregular, proponiendo “despliegues enfocados para asegurar la frontera y derrotar a cárteles, incluyendo el uso de fuerza letal cuando sea necesario”. La nueva doctrina también muestra una visión crítica hacia Europa, describiéndola como una “civilización” en riesgo de “desaparición” debido a sus políticas migratorias y colocando a la Unión Europea como un adversario. En contraste, la estrategia muestra una postura más pragmática hacia China, identificándola como un competidor económico pero sin el mismo nivel de confrontación ideológica que se proyecta hacia Europa. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, reforzó esta visión al afirmar que la Doctrina Monroe está “más fuerte que nunca” y que el Pentágono no se distraerá con “la construcción de la democracia” o “guerras indefinidas”.
En resumenLa nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Trump representa una formalización de una política exterior intervencionista y nacionalista, que busca consolidar la hegemonía de Estados Unidos en el hemisferio occidental. Al revivir la Doctrina Monroe, la administración envía una señal clara de que priorizará sus intereses de seguridad y económicos en América Latina, utilizando tanto incentivos como la amenaza de la fuerza militar para asegurar la alineación regional.