Sin embargo, funcionarios estadounidenses y mexicanos confirmaron que las advertencias habían sido constantes y detalladas.

Según Juan González, exdirector para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional, se proporcionaron “nombres de espías rusos que se hacían pasar por diplomáticos en la embajada de Ciudad de México”. La proximidad a Estados Unidos y la cobertura que ofrece el turismo en lugares como Cancún han convertido a México en una base de operaciones clave para la inteligencia rusa, especialmente después de la expulsión de más de 100 agentes de Europa y EE.UU. tras la invasión de Ucrania en 2022. Como única concesión, en 2023 y bajo presión, México accedió a que funcionarios estadounidenses opinaran sobre nuevas solicitudes de credenciales diplomáticas rusas, rechazando algunas.

No obstante, los espías ya establecidos en el país no fueron expulsados.