El presidente Donald Trump ha declarado que podría extender sus operaciones militares antidrogas a México y Colombia, una afirmación que eleva la posibilidad de intervenciones directas en países socios. Esta postura se enmarca en una retórica de mano dura contra el narcotráfico en América Latina, que ya se ha materializado en acciones letales en el Caribe y el Pacífico. En una entrevista con el medio Politico, al ser consultado sobre si consideraría usar la fuerza contra objetivos en México y Colombia, países con alta actividad de narcotráfico, Trump respondió afirmativamente: “Lo haría”.
Esta declaración se suma a sus amenazas de ataques terrestres en Venezuela y a su acusación de que México está “gobernado por los cárteles”. Aunque expresó “un gran respeto por la presidenta” de México, Claudia Sheinbaum, a quien describió como “muy valiente”, sostuvo que los cárteles controlan el país y que Estados Unidos debe defenderse. Estas afirmaciones se producen a pesar de que evaluaciones de la DEA señalan a México y Colombia como los principales responsables del tráfico de fentanilo hacia EE.
UU., mientras que Venezuela no es considerada una fuente relevante.
La postura de Trump parece contradecir la cooperación existente en materia de seguridad, como el acuerdo entre republicanos y demócratas en el Congreso para proponer que el Pentágono profundice el entrenamiento de las Fuerzas Armadas mexicanas en la lucha contra los cárteles, buscando intensificar la colaboración bilateral.
En resumenLas declaraciones de Donald Trump sobre la posibilidad de realizar operaciones militares en México y Colombia reflejan un endurecimiento de su estrategia antidrogas en la región. A pesar de los canales de cooperación existentes, la amenaza de una intervención directa genera incertidumbre y tensión en la relación con dos de sus principales socios latinoamericanos.