El presidente Donald Trump otorgó un indulto al expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández (JOH), quien cumplía una condena de 45 años de prisión en Estados Unidos por narcotráfico. La decisión ha generado una fuerte controversia, ya que contradice la retórica de mano dura de la administración contra el narcotráfico en América Latina. El indulto se produjo después de que Hernández enviara una carta a Trump el 28 de octubre, en la que se presentaba como una víctima de una “persecución política orquestada por la administración Biden-Harris”. En la misiva, Hernández elogiaba a Trump y trazaba un paralelismo entre sus situaciones, argumentando que su condena fue un “montaje” basado en testimonios de criminales que buscaban venganza por sus políticas de extradición. Trump justificó su decisión afirmando que “mucha gente muy buena” de Honduras creía que Hernández fue tratado “fatal” y víctima de una “trampa” de las administraciones de Obama y Biden.
Al ser cuestionado, Trump admitió saber “muy poco” sobre el expresidente hondureño.
La decisión ha sido duramente criticada.
Mike Vigil, exjefe de Operaciones de la DEA, calificó a Hernández como un capo “más grande que ‘El Chapo’ Guzmán” o Pablo Escobar, ya que utilizó el poder de la presidencia para convertir a Honduras en un “narco-Estado”. Vigil señaló que el indulto “pone en ridículo a la justicia de Estados Unidos” y desprecia el trabajo de la DEA y los fiscales federales. La medida contrasta con la agresiva campaña militar de Trump en el Caribe y el Pacífico, donde ha ordenado ataques letales contra presuntos narcotraficantes.
En resumenEl indulto de Donald Trump a Juan Orlando Hernández, condenado por convertir a Honduras en un narco-Estado, ha desatado una gran polémica. La decisión, justificada por Trump como una corrección a una injusticia política, es vista por críticos como una contradicción flagrante con su discurso de guerra contra las drogas y un revés para la justicia estadounidense.