El presidente Trump está presionando activamente para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania, mostrando una creciente frustración con ambas partes y promoviendo un plan de paz que ha sido considerado favorable a Moscú. La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de su gobierno también aboga por restablecer la estabilidad con Rusia. La Casa Blanca presentó en noviembre una propuesta de 28 puntos que, según Kiev y sus aliados europeos, era “demasiado favorable a Moscú”, ya que incluía la cesión de territorios ucranianos. La portavoz Karoline Leavitt señaló que el presidente está “extremadamente frustrado con ambos bandos de esta guerra” y “quiere que esta guerra llegue a su fin”.
En respuesta, Ucrania envió una contrapropuesta de 20 puntos.
Trump ha criticado públicamente al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, por supuestamente no haber leído el plan de paz. “Sería bueno que la leyera”, declaró Trump, añadiendo que Rusia “tiene la sartén por el mango” en el conflicto. Además, ha pedido la celebración de nuevas elecciones en Ucrania, acusando a su liderazgo de “usar la guerra para no celebrar elecciones”. El Kremlin, por su parte, ha elogiado la postura de Trump, afirmando que coincide con su visión y que podría impulsar el restablecimiento de las relaciones. La nueva Estrategia de Seguridad de EE.
UU. refleja este enfoque pragmático, proponiendo negociar un fin rápido a la guerra para “restablecer la estabilidad estratégica con Rusia”.
En resumenLa administración Trump busca un fin rápido a la guerra en Ucrania, impulsando un plan de paz que implica concesiones territoriales por parte de Kiev. Esta postura, alineada con un enfoque más pragmático hacia Rusia, ha generado tensiones con Ucrania y sus aliados europeos, pero ha sido bien recibida por el Kremlin.