Al mismo tiempo, han surgido informes que cuestionan el enfoque de estas operaciones. Según datos del ‘Deportation Data Project’ de la Universidad de California en Berkeley, de los 220,000 inmigrantes detenidos por el ICE en los primeros nueve meses del gobierno de Trump, más de 75,000 no contaban con antecedentes penales. Esto representa más de un tercio del total, contradiciendo la narrativa oficial de que las redadas se dirigen a los “criminales más violentos”. La mayoría de los arrestados son hombres de nacionalidad mexicana. Estas políticas han sido criticadas por legisladores demócratas, quienes han pedido la dimisión de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, por considerar que su política de deportaciones masivas está “empeorando la seguridad”.