Este enfoque ha generado inquietud en América Latina y Europa, donde líderes como Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, han advertido a EE.UU. que no interfiera en la política interna del continente.
Por su parte, Rusia ha acogido favorablemente la estrategia, viéndola como una oportunidad para restablecer la estabilidad estratégica con Washington.












