El presidente Donald Trump ha amenazado con imponer un arancel del 5% a los productos mexicanos si México no cumple con sus obligaciones de entrega de agua estipuladas en el Tratado de 1944. Esta disputa ha elevado la tensión bilateral, centrada en la gestión de los recursos hídricos de los ríos Bravo, Colorado y Tijuana. Trump acusó a México de acumular un déficit de más de 986 millones de metros cúbicos de agua en los últimos cinco años, perjudicando a agricultores y ganaderos de Texas. Exigió la liberación de 246.6 millones de metros cúbicos antes del 31 de diciembre, declarando: “México debe solucionar su problema de agua y drenaje INMEDIATAMENTE. ¡Es una verdadera amenaza para los habitantes de Texas, California y de todo Estados Unidos!”.
El gobierno mexicano, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, ha respondido que el país actúa conforme al tratado, pero que una “sequía extraordinaria y sin precedentes” ha impedido cubrir el volumen pactado. La SRE y la CONAGUA han señalado que el propio tratado contempla que los faltantes por sequía se pueden reponer en el ciclo siguiente.
A pesar de la amenaza arancelaria, ambos gobiernos mantuvieron conversaciones para encontrar una solución. Finalmente, se anunció un acuerdo en el que México se comprometió a liberar 249.163 millones de metros cúbicos de agua a partir de la semana del 15 de diciembre, con negociaciones en curso para consolidar un plan de trabajo a largo plazo antes de enero de 2026.
En resumenLa amenaza de aranceles por parte de Donald Trump sobre la disputa del Tratado de Aguas de 1944 generó una intensa negociación bilateral. A pesar de la retórica de Washington, México argumentó que la sequía impedía el cumplimiento, lo que finalmente llevó a un acuerdo para liberar una parte del agua adeudada y continuar con las negociaciones técnicas, evitando así una guerra comercial.